lunes, 19 de julio de 2010

Orar

Es interesante la fuerza que se despliega de esta acción. Orar, desear el bien al otro. En mi caso, no persigue otro fin que ése.

Cuando oro, recurro a las fuerzas que tengo en mí: musculares, biológicas, mentales, espirituales (por así decirlo), energéticas. Todo mi ser en función de buscar el bien del objeto que recae en mi plegaria. No es a un quién, ni quienes, ni qué. Es a mí. Es recordarme que no estoy solo en el universo sino que soy parte de un todo.

Así como patear una piedra crea reacción mi ser en forma integral definitivamente lo logra. Mis oraciones van así. Mis bendiciones (ben decir, decir bien) van en la misma línea.

Muchos encuentran esta situación angustiante si viene de un ateo. Yo le estoy dando otro uso a sus palabras. Si no quieren que use oración, ok, inventemos una nueva. Si no quieren bendición, de igual manera. O mejor no. Me da pereza.

Así como usaron la fecha pagana del dios sol para la fiesta cristiana de navidad, yo a su inversa decidí hacer lo mismo en buena lid.

Señores, señoras, mis bendiciones para ustedes y mis oraciones que no falten para que todo esté bien.

No hay comentarios: