martes, 12 de febrero de 2019

La última profecía

Apareció con sus maletas justo después que ya había hecho la difícil decisión de cerrarlo definitivamente (incluso a las futuras profecías de esperarlo). Es que no es fácil abrirse a los demás cuando estás en luto.

Un oráculo decía que después de 8 meses vendría a mi puerta con sus maletas y a pedirme perdón. Falta la parte del perdón y es posible que mientras esté escribiendo estas letras, ahora mismo esté sacando de mis dominios las pertenencias que había traído el sábado pasado, en la mañana.

En magia, me queda claro, que mirar atrás es convertirse en sal. Es quedarse seco al ver las posesiones vacuas. Mirar adelante es ver la pobreza y la riqueza en potencia. Pobreza si así estás, con deseo de salir o quedarte en ella. Riqueza si así mismo te encuentras, sabiendo que un día podrías perderlo todo.

Yo fui su Rey de Oros y ahora, yo soy Cuatro de Copas.




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