Soledad y soledad. En el futuro y en el resultado del presente. No son gratas noticias las que recibe la gitana de su amigo. Mas atención, que es una soledad rechazada. La gitana no quiere esta vida. Pero sin una arrogancia, de la buena o de la mala, difícilmente se agarra al toro de los cuernos y su vida se representa por el caballero de varas invertido. Dos cartas se dan la mano. Lo que sería una contradicción se torna fusión: el abandono de confianza con el poco deseo de tenerla. ¿Será acaso porque antes interpuso sus necesidades a las de otros? Su deseo de entender con pureza la verdad y la justicia este asunto la aleja del conseguir el amor más sencillo, simple, puro (paje de copas i).
Que no tema la gitana a la comodidad y la dulzura del placer; el regazo del amado y la caricia profana. Sea una esperanza esta carta depositada en la Emperatriz, matrona de la fertilidad y alegría mundana.
Y no es que "no le convenga" sino más bien... "no lo desea".
Desde afuera del cajón, es fascinante ver tres niños jugando en esta lectura, porque no se nota corrupción en sus mensajes sencillos, frutos de la inexperiencia y el candor. Las varas invertidas son un llamado de atención a fortalecer la voluntad. La presencia de varios arcanos mayores indica interés en mostrar estos eventos como importanes y dejar el mensaje claro (sin posibilidad a la duda o medias tintas): El colgado, el ermitaño y la emperatriz. Y la presencia de un as invertido igual indica posibilidades.
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